La frustración social en adultos jóvenes ha emergido como un fenómeno significativo en la era contemporánea, donde la conectividad digital coexiste con desafíos sociales únicos. Enfrentando expectativas sociales, presiones laborales y la omnipresencia de las redes sociales, los adultos jóvenes experimentan niveles crecientes de frustración en su búsqueda de conexiones significativas y éxito personal. Este artículo explora las causas subyacentes y estrategias para abordar la frustración social en esta etapa crucial de la vida. 

¿Qué causa tanta frustración en nuestros Adultos Jóvenes?

Fundamentalmente, podemos agrupar en 3 las causas de dicha insatisfacción en esta población en concreto.

1. Expectativas Sociales Elevadas: Las expectativas sociales y profesionales a menudo crean una presión abrumadora, generando frustración cuando las metas no se cumplen según lo planeado

2. Comparación Constante en Redes Sociales: La cultura de la comparación en plataformas de redes sociales puede exacerbar sentimientos de insuficiencia y llevar a la frustración al comparar los logros personales con los de los demás.

3. Inestabilidad Laboral y Económica: La incertidumbre laboral y económica puede generar ansiedad y frustración, especialmente cuando los adultos jóvenes enfrentan dificultades para establecerse profesionalmente.

Si estás experimentando todo esto, me dirijo a ti. 

¿Qué puedes hacer?

1. Comprueba si realmente puedes llegar a donde quieres. 

Formula y contesta a estas preguntas: ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué necesito? ¿Tengo o puedo adquirir eso que necesito? ¿De qué formas podría intentar conseguirlo? ¿Cuál o cuáles son las mejores opciones para conseguirlo? ¿Cuándo, cómo, dónde y con ayuda de quien o quienes voy a llevarla a cabo? ¿Finalmente conseguí llegar a dónde quería?

Estas preguntas serán para ti como una cinta transportadora de alimentos que utilizan las fábricas, en la que a medida que van pasando se van desechando todos lo que no nos son de utilidad y continuamos trabajando con los que sí. Es decir, te servirá para dirigirte y enfocarte hacia lo que quieres, si es posible y sino lo es, entonces nos toca ajustar expectativas.

2. Ajusta tus expectativas. Reevaluar y ajustar las expectativas sociales y profesionales puede ayudar a reducir la presión y la frustración asociada. El pensamiento que probablemente aparezca por tu cabeza es “Debería tener un mejor trabajo” “Tengo que ganar más dinero” “Debería tener el mismo cuerpo que el o ella” “Sí o sí debo sacar un 10”. Si quieres ajustar tus expectativas empieza por cuestionarte todos estos pensamientos o creencias contestándote a estas dos preguntas ¿En qué me baso para pensar esto? ¿Qué motivos podría tener para pensar lo contrario? Puede que cambies de opinión, pero si aun así, continúas creyendo que esos pensamientos son lo mejor, entonces cambia los “Debería/Tengo que” por “Me gustaría”. Para ajustar expectativas, el efecto de pensar “Debería sacar un 10” no es el mismo que el de pensar “Me gustaría sacar un 10”. El “debería” genera rigidez, necesidad, sensación de obligación. En cambio, el “Me gustaría”, aporta una mayor flexibilidad, se refiere a solo un deseo y por supuesto, disminuye la frustración.

3. Redirige tu foco de atención hacia lo que depende de ti o puedes controlar. Si en el punto 1 has descubierto que puedes hacer algo para solucionar el problema o cambiar esa situación que tanto te frustra, tu foco de atención debería estar dirigido solo hacia lo que tú puedes hacer para lograrlo. Si por el contrario, en el punto 1 te das cuenta de que no puedes hacer nada y has pasado al punto 2, entiendo que tus expectativas ya son más ajustadas a la realidad. Entonces, tu foco de atención debería de estar en hacer unicamente lo que ya haces, puesto que concluiste que no podías hacer nada que estuviese en tu mano para cambiar tu situación, en este momento. Digo en este momento porque de vez en cuando conviene reevaluar si las cosas han cambiado lo suficiente como para que quizás, si que puedas hacer algo diferente. Todo esto es necesario ya que tener la mente en todo aquello que escapa a nuestro control frustra, frustra y mucho. Y desde luego, durante la vida siempre van a existir muchas de esas situaciones que son ajenas a nuestra influencia.

4. Desconexión Temporal de las Redes Sociales: Por supuesto, tomarse períodos de descanso de las redes sociales puede disminuir la comparación constante y fomentar una conexión más auténtica con la realidad. También ayuda filtrar según el tipo de cuentas que queremos visualizar.

5. Buscar Apoyo Profesional y Personal: La búsqueda de asesoramiento profesional o el apoyo de amigos y familiares puede proporcionarte perspectivas valiosas y ofrecer un espacio para compartir experiencias. 

Conclusión: 

La frustración social en adultos jóvenes es un fenómeno complejo que requiere una atención cuidadosa. Abordar las causas subyacentes y promover estrategias de afrontamiento saludables son esenciales para cultivar un entorno donde los adultos jóvenes puedan prosperar emocional y socialmente.